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Música Académica Argentina

El Himno Nacional Argentino. Su evolución durante el siglo XIX. Tercera parte

La siguiente es la tercera parte de una charla que dí el 3 de julio de 2016 en el Salón de Honor del Centro Cultural Kirchner en Buenos Aires, Argentina, en el marco del festival «La música de la Independencia».

Pueden leer la primera parte acá y la segunda parte acá.


Conclusiones sobre el manuscrito atribuido a Blas Parera

La conclusión a la que más rápidamente podemos llegar es que, claramente, la versión de la que estamos hablando es sustancialmente distinta a la que conocemos hoy en día. Distintos ritmos, diferencias en la melodía, cierta sensación de simpleza en la escritura, son todos rasgos que llaman la atención.

Abanico
Abanico conmemorativo del primer centenario de la patria (1916) que incluía la imagen del manuscrito atribuido a Blas Parera.

Otras observaciones muy pertinentes sobre el manuscrito pueden darnos algunas posibles herramientas para aceptar o rechazar una determinación sobre la autenticidad del manuscrito:

  1. No está firmado ni incluye el nombre del compositor. Al desconocer la grafía musical de Blas Parera, y sólo su firma de puño y letra, es dificil aseverar o negar que haya sido el compositor quien lo escribiera.
  2. El papel y la tinta, como lo observó Dellepiane, son de la época. Se puede ratificar entonces que ese manuscrito es, por lo menos, contemporáneo al compositor.
  3. Tiene un compás agregado al principio, un acorde plano que, musicalmente, no tiene sentido aplicable a la obra en sí.
  4. El único texto «no musical» que aparece en la partitura es el nombre «Himo Nacional» (así mal escrito, sin la N en «Himno»). No parece ser de Blas Parera, ya que al compararlo con su grafía manuscrita, no concuerdan. Tampoco parece ser de época, ya que en 1813 al «Himno Nacional» se lo conocía con otros nombres («Marcha Patriótica» o «Canción a la Patria», entre otros).
  5. Algunas observaciones puramente musicales ponen en duda su autenticidad. Es importante destacar la palabra duda, ya que son estas mismas «falencias» compositivas que lo llevan a Alberto Williams a descartarlo rotundamente como «original». El argumento de Williams es, a mi entender, profundamente parcial. Según él, 

Dicho manuscrito presenta dos errores técnicos que, a todas luces, no pueden considerarse como lapsus o descuidos de notación, sino lisa y llanamente como errores de copia. […] Estas faltas garrafales que se encuentran así mismo en los autógrafos de Molina y Ure, son faltas de copista que sólo mira al copiar, sin mirar bien, pero que no oye, y que jamás puede cometer un músico, por analfabeto que sea y mucho menos un maestro cual Parera, capaz de intuir una melodía tan bella y de realizar una construcción tan clásica como la de su Canción Patriótica. Esto está, para nuestras entenderas de compositor, en las regiones tenebrosas de lo absurdo.

Es necesario entender una cosa fundamental sobre esta opinión. Alberto Williams, autoproclamado el «primer compositor nacionalista» o «el padre del nacionalismo argentino» (por lo menos desde «El Rancho Abandonado»), defendería profundamente la maestría de quien compusiera el Himno Nacional de la patria que él se reconoce como compositor más auténtico. Las observaciones que hace Williams sobre los errores técnicos no son desacertadas, pero su rotunda opinión puede resultar un tanto tendenciosa y es por eso que, a mi entender, es necesario aceptarlas con cautela.

Además, hay que entender algo fundamental: tanto en copistas como compositores, los errores en la escritura musical eran muy comunes. La idiosincracia de la época no era la actual, donde todo está escrito al detalle y revisión tras revisión se produce un resultado profundamente fiel. Errores encontramos en manuscritos de todo compositor nacional, americano o europeo. Es dificil tomar una determinación con nuestros ojos actuales (o los de Williams, para ese caso). Debemos aceptar que un simple conjunto de errores de escritura no son suficientes motivos para descartar o emitir una opinión con respecto a la autenticidad de un escrito.

Quizás estas observaciones que realicé recién no sean suficientes para tomar una decisión, por eso dije aceptar o rechazar una determinación. Lo que si puedo aceptar como importante, más allá de si este es realmente un manuscrito de puño y letra de Blas Parera, es que es originario de la época en la que se compuso el Himno y es la base sobre la cual las demás ediciones y manuscritos se basaron. Tiene valor histórico por eso solamente, sin contar además que es considerado por el Museo Histórico Nacional como una pieza fundamental de nuestra historia. Sea o no de Blas Parera, tiene peso histórico y sobre eso, y por eso, basé mi investigación.

Versión de La Lira Argentina

La primera edición no manuscrita que se conoce es la de La Lira Argentina.

«La Lira Argentina, Colección de las piezas poéticas dadas a luz en Buenos Aires, durante la guerra de su Independencia», es un volumen impreso en París en 1824, precedido de un prefacio de autor anónimo fechado en Buenos Aires el 25 de mayo de 1823, y seguido de una «Canción Patriótica», impresa en 13 renglones pentagramados que abarcan dos páginas plegadas. Las poesías del libro no llevan los nombres de los autores, como tampoco la música. Esa «Canción Patriótica» es la edición primera del «Himno Nacional Argentino». Está escrita para canto, a una sola voz y con acompañamiento de piano. La parte del canto lleva la letra de la primera estrofa y del estribillo de la «Marcha Patriótica» de Vicente López y Planes, con la cual se abre la colección de poemas de «La Lira Argentina».

Esta edición tiene algunas particularidades llamativas con respecto al manuscrito atribuido a Parera y a las ediciones posteriores, en particular la de Esnaola de 1860:

  1. Una serie sustancial de errores de copia (más de 30).
  2. Tiene 17 compases menos que el manuscrito atribuido a Parera, y el de Esnaola tiene 18 más que esta edición (y uno más que el de Parera).
  3. Los compases que faltan, salvo algunas excepciones, son los que en el manuscrito atribuido a Parera ocupan espacio de sección instrumental en oposición a acompañamiento al canto.
  4. Tiene algunas modificaciones rítmicas sustanciales

Si existen tantos errores o ausencias, si no está firmado, si sólo tiene una sección de la letra, ¿cuál es la importancia de esta edición? Dos fundamentales:

  1. Es la primera edición de imprenta.
  2. Es la primera que contiene la línea melódica del canto, y por ende la que le permitió conocer a Esnaola y Williams y a todos los que los sucedieron, la melodía del Himno Nacional que, en el manuscrito atribuido a Parera, no existía. Se puede inferir de lo escrito en el piano, pero la inclusión de esta melodía nos da un pie fundamental para llegar a nuestro himno actual.

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Bibliografía

BOSCH, Mariano G., «El Himno Nacional», Buenos Aires: 1938.

CARRASCO, Gabriel, «El Himno Nacional Argentino», Peuser, Buenos Aires: 1894.

DELLEPIANE, Antonio, «El Himno Nacional. Estudio histórico-crítico», Imp. M. Rodriguez Giles, Buenos Aires: 1927.

MONSERRAT, Gabriel, «El Poema del Himno Nacional Argentino», Librería del Colegio, Buenos Aires: 1932.

PICCIRILLI, Ricardo, «Símbolos», Talleres Gráficos Argentinos, Buenos Aires: 1930.

VEGA, Carlos, «El Himno Nacional Argentino», EUDEBA, Buenos Aires: 1962.

WILLIAMS, Alberto, «Himno Nacional Argentino. Cotejo de las cuatro versiones», Garrot, Tasso & Vita, Buenos Aires: 1938.